La importancia de siempre vivir con respeto

La importancia de siempre vivir con respeto

El respeto es atender o considerar todo lo que nos rodea. Cuando observamos de verdad nuestro entorno y logramos hacerlo con atención, podemos registrar la particularidad de cada cosa y cada ser a nuestro alrededor. Si entendemos lo valioso de esta particularidad, empezamos a respetar cada energía con la que interactuamos, establecemos lineamientos de comportamiento para interactuar desde nuestras diferencias y similitudes con cada una de estas energías a nuestro alrededor con libertad, amor y armonía.

 

El respeto significa entender que cada ser o energía que existe es única, irrepetible y especial; es comprender que simplemente por existir, cada ser debe de ser valorado y se debe de considerar su importancia con amor y actuar conforme a este conocimiento. Entonces, sí sabremos lo que es el libre albedrío y que cada ser tiene ese derecho y ese regalo: la libertad de pensar, creer y vivir libremente. Únicamente al lograr conocer lo que es realmente el libre albedrío y la unicidad de todo lo que existe, podemos vivir con respeto en cada momento, en cada situación con absolutamente todo lo que nos rodea.

 

Cuando vivo respetando, honro, amo, valoro, estimo, cuido y le doy su lugar a todas las cosas y seres que existen. Me expreso y actúo con consciencia, consideración y amabilidad; sabiendo cómo interactuar con cada energía a mi alrededor de la manera más adecuada para crear lo que deseo, dejar que sea creado de la mejor manera y permitir que las demás energías creen su parte.

Todos somos parte de todo; de la misma energía que es el amor. Todos estamos conectados y entrelazados; lo que creamos, se crea en un cierto nivel en todos lados. Cada creación es una liberación de energía y vibración que se expande, al expandirse interactúa con Todo Lo Que Es y cada ser lo va a transformar según su libre albedrío. Por eso es fundamental actuar con respeto. Todo lo que hacemos crea una vibración y regresa a nosotros, incluso de forma instantánea. Podemos verlo como si fuera un bumerán, lo que damos viene de vuelta, cómo tratamos a los demás nos tratan a nosotros, lo que hacemos por los demás lo hacen por nosotros. ¿Cuántas veces has escuchado, “el respeto se gana”? Así es que que para que te respeten, primero respeta a los demás. 

 

El respeto, como muchas virtudes, requiere que yo tenga (o genere) esa misma vibración para poder recibirla. Empezamos con nosotros mismo, resolviendo nuestros temas y luego vemos cómo influencian mis cambios o los demás.

Date tiempo y espacio para respetar todo lo que te rodea

 

Ya hemos platicado de la importancia de observar, ahora es momento de observar con verdadera atención y consideración hacia todo lo que nos rodea.

 

Esta semana, date tiempo y espacio para observar con atención y consideración tu entorno y lo que vives. 

  1. Ayuda mucho respirar profundamente de vez en cuando para enfocar tu mente en el aquí y en el ahora; una vez que tu mente esté presente en el momento que estás viviendo, abre tu percepción a lo que te rodea.
  2. Comienza a observar dónde te encuentras, qué está sucediendo, cómo se siente el ambiente, las personas y las energías que observas.
  3. Permítete poner atención a cada detalle y considera lo valioso de cada cosa y cada ser, lo que están viviendo y experimentando en ese mismo momento desde su propia vibración. Para cada persona su perspectiva y experiencia es la más importe, ¿puedes sentir esa importancia?

 

Observa cómo interactúas con las personas, cosas y situaciones. Permítete estar presente y honrar la situación, el papel de cada ser y los beneficios de las cosas; así podrás respetar tu entorno, a todos en él y tu tiempo en la experiencia actual. La vida es una serie de momentos que vives en el ahora, el respeto te ayudará a valorar cada uno y dar su lugar y espacio a todo lo que te rodea. 

  • Es fácil perdernos en la rutina. Estar presente requiere de un poco de esfuerzo, conscientemente tenemos que enfocar nuestra mente al momento que esta sucediendo ahora. La rutina puede ser que haya sido creada para lograr ciertas metas u obligaciones, lo cual es benéfico pero, evita perderte en ella. Cada día es diferente, cada momento es diferente, practicar el respeto nos saca de nuestro paradigma y nuestra rutina, nos permite observar la realidad y disfrutarla.
  • Estar presente en el momento nos permitirá reconocer qué tanto respeto a los demás, a las cosas, momentos, rituales o energía en mi entorno. Respirar profundamente nos ayuda y también sentir nuestro cuerpo, recorrerlo y sentirlo al visualizar desde la punta de nuestra cabeza hasta la punta de nuestros pies todo lo que somos y todo lo que es nuestro cuerpo, cómo nos encontramos y sentimos en este momento.
  • Vivir relajados, en tranquilidad y sin preocupación es muy importante para poder observar con atención y consideración. Cuando sientas estrés o angustia, relájate y utiliza tus herramientas para expandirte en luz, llenarte de amor y sentir la guía y el apoyo divino en tu vida. Es muy difícil tener consideración hacia los demás cuando yo tengo alguna necesidad propia.
  • Poner tu enfoque en los demás te permite salir de tu paradigma y ver el respeto desde una perspectiva diferente. Observa a los demás, quiénes son, de dónde vienen, cómo viven, qué hacen, cómo y por qué. Esto te dará la posibilidad de comprender de verdad la belleza, unicidad y singularidad de cada cosa y ser, por ende lograrás darles el respeto que merecen.

Lo opuesto al respeto...

 

Cuando controlamos todo a nuestro alrededor e intentamos controlar a todas las personas, situaciones y experiencias que vivimos, dejamos de respetar. Cuando juzgamos o tenemos un prejuicio de los demás, no vemos a las personas ni las tratamos con el respeto, la singularidad y la bondad que se merecen.

 

Dar por sentado a los demás y las circunstancias es lo opuesto a respetar al igual que irse al otro extremo de ignorar o evitar ver la realidad.

 

El respeto va de la mano de la reverencia, del asombro, la maravilla. Cuando vemos todo como si fuera lo mas cotidiano, como si cada quien está cumpliendo un rol y nada más; se vuelve  rutina, expectativa y obligación lo que los demás hacen, como si tuvieran que hacerlo y ser como son como una imposición y no una importante creación; entonces perdemos el respeto. Controlar, exigir, obligar a los demás a hacer lo que yo deseo o necesito, lo que espero, nos hará desconectarnos del respeto y entraremos en un estrés donde nosotros somos igual una pieza más, irrelevantes y con obligaciones a cumplir sin importar que.  

 

La forma en la que se nos enseña el respeto puede generar resistencia a respetar ciegamente a otros, e incluso a generar una cierta rebeldía o indiferencia. Esto se debe a que el respeto no se puede obligar o imponer. Si nos enseñaron a respetar a los mayores simplemente por su edad, a los jefes por su posición, etc., pero esas personas no respetan y no son dignas de respeto y admiración, es difícil ser respetuoso. Se puede sentir como una limitación o incluso humillación o imposición. En esos momentos recuerda que más allá del comportamiento de los demás o de las circunstancias, puedo ver su luz y su amor, que puedo dar ese respeto y permitirles lograr despertar esta habilidad en ellos mismos también.

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